Móviles para controlar edificios

Estos días se está hablando de WristQue, un sistema en desarrollo en el Massachusetts Institute of Technology que pretende que los edificios en los que vivimos y trabajamos se adapten mejor a nuestras necesidades.

La idea es que las personas que los ocupen lleven una pulsera que incorpora un microprocesador y sensores de temperatura, humedad y luz y que se puede comunicar con los sistemas de control del edificio mediante bluetooth o una tecnología similar.

La pulsera incorpora además dos botones para indicar si el usuario siente que la temperatura es demasiado alta o demasiado baja, y un tercer botón que activará un interfaz gestual con los dispositivos cercanos.

Así, según la mayoría de ocupantes de una habitación opinen que hace demasiado calor o frío, los sistemas domóticos abren una ventana, o suben o bajan el aire acondicionado.

Además, los sistemas de control aprenden los horarios de los usuarios y son capaces de tener una habitación o despacho a la temperatura adecuada para el momento en el que se supone que allí va a haber gente, aunque gracias a detectores de movimiento también son capaces de comprobar si hay alguien o no.

Según vaya avanzando el desarrollo del sistema este será capaz de controlar más cosas, como por ejemplo los niveles de luz o de música ambiental.

De todos modos, no sería descabellado incorporar este sistema en una aplicación que se pudiera instalar en los teléfonos móviles, un gadget que todos estamos más que acostumbrados a llevar encima, y que además gracias a la agenda o al GPS podría indicarle a nuestra casa, oficina o sala de reuniones cuando vamos a llegar para que se encargue de tenerla a la temperatura adecuada.

También podrían enviar nuestra música preferida mediante una conexión inalámbrica al sistema de audio.

Las posibilidades se antojan infinitas, pero es que, cada vez más, los móviles son herramientas más universales.

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