Una nueva tecnología de Sony que convierte el papel en energía

Una innovación del Laboratorio de Ciencia de los Materiales del Centro de Tecnología de Stuttgart de Sony, dada a conocer en forma de prototipo en la feria Eco-Products de Tokio, permitirá en el futuro convertir papel normal y corriente en energía para alimentar baterías.

Este avance en materiales aplicables a las necesidades de la vida doméstica es a la vez ecológico y natural: la denominada Bio-batería de Sony no emplea metales ni productos químicos potencialmente peligrosos; tan solo papel, agua, y unas enzimas especiales. Su funcionamiento se parece a la forma en que algunos pequeños animales convierten alimentos como las ramas de los árboles en energía.

Es precisamente en una de esas enzimas en donde radica el secreto de la idea. Denominada celulasa, sirve para descomponer la celulosa que se encuentra en el papel y el cartón. En la demostración ante la prensa, los científicos mezclaron en un recipiente agua con celulasa y trozos de papel; lo agitaron y al cabo de unos minutos un pequeño ventilador se puso en funcionamiento.

No es la primera vez que Sony logra avances de este tipo: hace años ya consiguieron hacer funcionar un Walkman con zumo de fruta, obteniendo unos 50 mW de potencia de un pequeño frasco de agua azucarada. La base de este mecanismo se parecía aún más al de algunas plantas y animales, aunque su aspecto exterior era el de un pequeño enchufe.

Aunque el proyecto está todavía en sus fases iniciales, lo importante es que las bases para la idea ya están puestas. En su formato actual todavía no es capaz de servir para alimentar grandes aparatos, pero los técnicos esperan amplificar su efecto de modo que, con un tamaño razonable, sea capaz de alimentar la batería de un teléfono móvil hasta recargarla completamente. Luego quedará el largo camino hasta convertirlo en un producto fabricable a escala industrial y hacerlo llegar a los consumidores.

Hay quien incluso bromea con que cuando se fabrique será el producto ecológicamente ideal: no solo nos permitirá recargar los aparatos sin tener que consumir energía en su formato tradicional, sino que además nos librará de todo el papel que tengamos encima de la mesa, reciclándolo convenientemente. En otras palabras: el sueño de la “oficina sin papel” hecho realidad… aunque sea a través de un camino inesperado.

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