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“¿Artista de sonido? Eso tiene que molar”, pensarán muchos. Y efectivamente, tiene que ser un lujo poder trabajar en la parte que no se ve, pero se siente mucho en una producción de cine. De hecho, la diferencia entre un buen trabajo en lo que a la parte de sonido se refiere se nota un montón; es algo que puede hacerte sentir de una manera u otra, a veces, incluso, sin importar lo que diga la imagen a la que acompaña.

Pero, ¿Qué hacen exactamente estos técnicos? Para contaros su trabajo, el día a día y cómo vive un artista de sonido, hemos hablado con dos de los responsables de que las películas de Sony queden redondas en esta disciplina: Robin Harlan y Sarah Monat, dos de los expertos que trabajan en los estudios de Culver City, en California.

Tal y como nos explican, dependiendo de la escena y del sonido, su trabajo es diferente. Pueden trabajar para captarlo directamente en la escena, el original, según ocurre, o hacerlo posteriormente, grabándolo de otra manera y montándolo encima luego. En cualquier caso, el reto siempre es “hacer una mezcla armoniosa y eficaz de la escena”.

Porque no es lo mismo ver a alguien vomitar si no se escucha, o un cristal roto sin su efecto correspondiente. De hecho, sin el trabajo de esta gente nada tendría sentido. Son ellos los que deciden cómo debemos sentirnos, quienes mandan en nuestras cabezas, nos ayudan a entender cómo tenemos que reaccionar al ver determinadas imágenes. “Somos una especie de actores del sonido”, comenta Sarah Monat.

artistas sonido sony

¿Y cómo es su día a día? De todo menos tranquilo. Según cuentan, se levantan a las 5 de la mañana para llegar de las primeras a los estudios de Sony Pictures, con el fin de tenerlo todo listo cuando empieza la jornada real, un par de horas después.

A partir de aquí, quedan a merced del road map del rodaje; dependiendo de la escena, el lugar de rodaje, las condiciones, etc…, tienen unas tareas u otras. En total, una película entera necesita, más o menos, entre 10 y 12 días de trabajo de sonido para alcanzar el resultado final, aunque con anterioridad se han dedicado otras seis semanas previas a planificación, preparación de material y demás tareas organizativas.

A tal punto llega la importancia del sonido en los detalles, que hasta deciden la fuerza de las pisadas de los actores y el sonido que estas emiten a la escena, dependiendo de los zapatos que elijan.

Más información | The life of a Sony Pictures sound artist

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