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Cualquier fotografía que se publique en Instagram pasa por un proceso de edición y modificación automática que es necesaria para adecuarla a los tamaños y proporciones, perfiles de color o calidad establecidos por Instagram. Por ejemplo, si se envía una foto con un tamaño superior a 1080 píxeles de ancho Instagram la reducirá; con una resolución menor, se ampliará, lo cual suele producir un efecto borroso.

La buena noticia es que todo eso lo hace Instagram automáticamente y de forma invisible para los usuarios, lo que significa que aquellos con menos interés por cuál es el resultado una vez publicada no tienen de qué preocuparse. Hacer la foto, compartir y listos.

Por el contrario, aquellos fotógrafos que ponen más cuidado y que se desvelan porque su fotografía se vea bien al final acaban dejando el paso final del procesado a un automatismo que considera todas las fotos por igual, independientemente del cuidado que cada uno haya puesto en hacerla y editarla antes de publicarla.

Pero existe una forma de “saltarse” la edición automática que hace Instagram, y esencialmente consiste en enviarle la foto ya ajustada a los tamaños y proporciones, perfiles de color o calidad propios de Instagram.

Actualmente los tamaños usados por Instagram son:

1080 x 1080 píxeles para el formato cuadrado (proporción 1:1)

566 x 1080 píxeles para el formato horizontal (proporción 1,91:1)

1350 x 1080 píxeles para el formato vertical (proporción 4:5)

Para evitar que Instagram haga esos cambios lo mejor es hacerlos uno mismo antes en un programa de edición de fotografías (para móvil u ordenador) que permita cambiar el tamaño y la proporción de una fotografía. La proporción de Instagram va desde 1,91:1 a 4:5. Por simplificar, se puede elegir 4:5 en el software de edición. La mayoría de las cámaras utilizan proporciones de imagen 3:2 o 4:3, por lo que en Instagram las imágenes horizontales y verticales (no las cuadradas) no “caben” enteras.

Otro aspecto a tener en cuenta, porque puede afectar al aspecto de la imagen resultante, tiene que ver con la compresión JPG. Según explica Mango Street Lab en el vídeo sobre estas líneas, comprimir la imagen original en un 76 por ciento evita que Instagram aplique su propia compresión, ahorrando a la imagen un paso de procesamiento adicional que puede causar alguna pequeña distorsión en la imagen. Esto es necesario porque Instagram comprime las imágenes que se envían sin comprimir o con poca compresión.

Para disponer de margen a la hora de preparar las imágenes para Instagram conviene tomar las fotografías con la máxima calidad y resolución que permita la cámara o el móvil, y a partir de ahí hacer la reducción necesaria para Instagram.

Eso sí, hay que tener en cuenta que los parámetros actuales de Instagram pueden cambiar a lo largo del tiempo. Inicialmente la resolución de las fotos de Instagram era de 612 x 612 píxeles, por ejemplo, y es más que probable que en el futuro vuelva a cambiar.

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Nacho Palou

Mi afición a la tecnología se convirtió en profesión y ahora escribo sobre ella en Microsiervos.com y en otros blogs y medios.

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