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Con la app Family Link para padres, madres o tutores combinada con el nuevo Google Family Link para niños, niñas y adolescentes (gratuitos en Google Play) cualquier terminal Android dispone de una buena solución gratuita para gestionar las cuentas de acceso a los terminales y su uso entre los menores de la familia.

Esto incluye tanto los que se consideran niños y niñas (menores de 16 años en España) como los adolescentes (a partir de 16 años) aunque las edades pueden variar un poco según los países. Hasta ahora Google y otras empresas y de desarrolladores sólo permitían crear cuentas en sus servicios a los mayores de edad, o a los mayores de 13, 14 o 16 años, según diferentes criterios y tipos de aplicaciones.

Con Family Link los padres pueden gestionar las cuentas de los menores de todas las edades, dándoles permisos para acceder a ciertas apps o controlando su uso, incluyendo los adolescentes a partir de 16 años, en cuyo caso se necesita el consentimiento de ambas partes. Hay lugares como colegios y academias en los que se les entregan tabletas Android a cargo del centro para actividades educativas; en esos casos también puede ser una herramienta útil para las personas encargadas de su tutoría y supervisión.

Los controles son bastante exhaustivos, y en ambos casos los padres, madres o tutores actúan como «superusuarios» que siempre pueden acceder al terminal, ver su uso, controlar qué apps se instalan o quieren comprar, o incluso cambiar las contraseñas. Pero en el caso de los adolescentes algunas de esas funciones no están disponibles (por ejemplo cambiar la contraseña del menor) o se envían un avisos cruzados cuando se hace algo (por ejemplo: si el adolescente desbloquea el teléfono cuando no está permitido, algo que siempre puede hacer, llega un aviso a los padres).

Instalarlas es relativamente sencillo: la app Family Link se instala en el terminal del padre/madre/tutor y el Family Link Niños/Niñas/Adolescentes en el terminal a supervisar. Hay que hacerlo con cuentas Google (la app ayuda a crear las cuentas de los menores si no tienen) y sólo se admitirán datos reales y edades válidas. De hecho los tutores tienen que dar los datos de una tarjeta de crédito (aunque no se realizan cargos) para confirmar su mayoría de edad. La mejor recomendación es leer bien todas las explicaciones porque son largas y detalladas; mejor anotar lo que haya que revisar o no esté demasiado claro para poder comprobarlo después.

Entre las medidas de control que incluye esta app están:

  • Tiempo continuado de uso (pausas).
  • Tiempo máximo de uso al día.
  • Compra o instalación de apps (y bloqueo de las ya instaladas).
  • Informes de actividad de uso.
  • Ver en qué lugar se encuentran físicamente (a través de la ubicación/GPS).

Lo único que queda fuera de esta lista son los permisos de las apps, algo que hay que revisar personalmente en cada terminal (uso del micrófono, cámara, etcétera). Esto es porque a veces las apps se actualizan y solicitan nuevos permisos y los propietarios del terminal pueden darlos directamente (por ejemplo Twitter pidió recientemente acceso al micrófono), de ahí que convenga revisarlos para evitar sorpresas.

Además de eso las apps ofrecen las llamadas versiones «seguras» de los buscadores de Internet, así como de YouTube (o la versión especial para niños) para evitar contenidos inapropiados. Pero esto no quiere decir que no convenga controlarlo de vez en cuando: de hecho un vistazo al historial de visionado de vídeos o de navegación web es la forma más práctica de conseguir la tranquilidad sabiendo qué han visto exactamente en sus terminales.

Naturalmente, los adolescentes más rebeldes y los más pequeños se las ingenian para saltarse muchas de estas medidas: esto incluye cambiar la fecha y hora del terminal para que parezca que es otro día, borrar apps y luego volverlas a instalar (sobre lo de todos modos llegan avisos) o borrar visionados e historial. Y es que nada puede reemplazar a la charla seria y responsable que hay que tener con los niños y niñas cuando se les regala su primer móvil. Estas apps son útiles para ayudar en su supervisión, pero no son infalibles ni guardaespaldas; nada puede reemplazar el papel de los padres, madres y personas encargadas de su tutoría.

Alvy

Tech contributor

100% geek y aficionado a la ciencia, la tecnología y a escribir.

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